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TEXTO
DE CONTRATAPA:
Este es
un libro raro. No solo infrecuente sino raro. Juan-Jacobo
Bajarlía reconstruye una época, una época
no demasiadco lejana, y lo hace con vivacidad, pensando en
voz baja, sin presunciones ni alardes. El motivo de esta visita
al pasado es su relación con Alejandra Pizarnik. Nadie
escribe acá este tipo de cosas. Lo impide el pudor,
la discreción, la indiferencia o lisa y llanamente
la hipocresía.
Alejandra
Pizarnik. Basta nombrarla para que en el aire vibren la poesía
y la leyenda. El nombre se asocia a una lírica extrema
y también a una tragedia. "Anatomía de
un recuerdo" no descarta ni desacredita estas asociaciones,
pero revela un mundo real, sitúa a personas y personajes
que andaban por ahí, cuenta como eran las reuniones
en la casa de Oliverio, qué se discutía, y entonces,
a pesar de la sobriedad estilística del autor, todo
se transforma, se transfigura, todo adquiere un carácter
alucinatorio.
Por suerte,
y merced a una elegancia pendular, a una indiscreción
casi anónima, a una mirada que sabe cómo se
ocultan los signos porque supo antes advertirlos, el libro
de Bajarlía no se agota en su rareza. Busca una fuerza
que anima a quienes aman la literatura, a quienes siguen amándola,.
Deja a la joven poeta, al autor y a la época a solas,
en ese momento que se calla lo que gritarán los otros.
Como dice el poema de Alejandra: "Mi última palabra
fue "yo", pero me refería al alba luminosa".
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