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TEXTO
DE CONTRATAPA:
El
niño partió con el angel y detréas siguió
el perro. Esta frase, que se encuentra en la Biblia, en el
libro de Tobías, conviene maravillosamente a Francisco
de Asis. Sabemos pocas cosas de él, y es mejor que
sea así. Lo que sabemos de una persona es un impedimento
para conocerla. Lo que decimos de ella, creyendo que sabemos
lo que decimos, hace difícil verla. Decimos, por ejemplo:
San Francisco de Asís. Decimos esto como lo diría
un sonámbulo, sin salir del sueño de la lengua.
Son muy pocas las palabras verdaderas que intercambiamos cada
día, realmente pocas. Tal vez hasta que nos enamoramos
no comenzamos a hablar de verdad. Tal vez abrimos un libro
sólo para comenzar a oír de una vez por todasd.
El niño partió con el ángel y detrás
siguió el perro. En esta frase sólo se ve el
perro, se adivina su alegría, se lo ve seguir a los
dos invisibles: el niño, que se ha vuelto invisible
a causa de su depreocupación, y el ángel, que
se ha vuelto invisible por su simplicidad. Sólo se
ve el perro. Detrás. A la rastra. Vagabundo, retozón.
No hay muchos perros en la Biblia. Sólo se conoce a
éste, que se arrastra por los caminos siguiendo a sus
dos dueños: el ni÷õ y el ángel, la risa
y el silencio, el juego y la gracia. Perro Francisco de Asis.
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