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TEXTO
DE CONTRATAPA:
"Los
sobrevivientes" son porteños por nacimiento,
universales por opción, y como tales, sus encuentros
se dan donde corresponde, en "La Patria Equivocada"
el bar de la esquina.
Metáfora
de argentinidad, el dueño de "La Patria..."
se equivocó de puerto, como tantos otros inmigrantes.
Tomó para el Sur. Así se hizo Buenos Aires.
Y la Argentina toda. Acumulando equivocaciones.
El país y las transformaciones epocales son el fondo,
en permanente vaivén con una rica galería de
figuras y personajes: La Maga, bruja y tiradora de cartas;
El Fruti, verdulero del barrio; El Joven de la AMIA, paradigma
de una nueva generación de sobrevivientes.
Los
lazos entre el Baranchuk literario y el médico sanitarista
existen. Llega la peste y con ella los epidemiólogos.
Los vecinos del barrio de la esquina viven o sobreviven a
esta nueva realidad, los comentarios remiten al ensayista,
en otro tono y con la misma agudeza de "Salud y Posmodernidad"
y de "Nacer, Crecer y Morir en la Crisis". Critica
las prácticas científicas que tienden a erigirse
en portadoras únicas de la verdad absoluta:los vecinos
se preguntan: "¿Cuándo se terminará
la plaga?" y les responden: "Cuando los doctores
terminen de hacer las cuentas y descubran que se mueren los
de siempre y que las diarreas son cosas de todos los días".
La
vida de los personajes se despliega y repliega en el devenir
de la narración. De lo que se trata, en fin, es de
ser supervivientes y no sólo de sobrevivir y
seguir t¡rando. De ser felices. Algunos lo lograron,
otros no.
De ellos Baranchuk no se olvida. Su novela recupera la memoria,
se hace presente en los ochenta y ocho muertos de la AMIA,
en los treinta mil desaparecidos y en los seis millones del
Holocausto.
Un libro anticipatorio, de las sorpresas del diario vivir.
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